
"Dos o tres saberes o máximas deberían formar parte del bagaje de todo profesor o profesora. Una de estas máximas, que me acompaña desde hace tiempo, es la que sostiene: cambiar es difícil pero es posible. ¿Qué testimonio podría dar a los jóvenes si mi posición frente al mundo fuera la de quien está convencido de que nada puede hacerse, que nada puede cambiarse? Yo diría que en ese caso, es mejor que abandone el magisterio, que intente sobrevivir de alguna otra manera. Nadie puede dar clases sin tener la convicción de creer en lo que hace. Nadie puede decir: yo soy simplemente un técnico, distante del mundo, de la historia. No solamente debo dar testimonio de mi voluntad de cambio, sino que además debo demostrar que en mí, más que una creencia, es una convicción. Si no soy capaz de dar pruebas de mis convicciones, pierdo base ética y soy un pésimo educador, porque no sé transmitir el valor de la transformación." Paulo Freire, en "El grito manso"
No hay comentarios:
Publicar un comentario